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Capítulo 33: Las Salinas de Fuencaliente en la isla de La Palma

Índice

Quien conozca nuestras islas sabrá que casi todo su litoral es rocoso, con la excepción de Lanzarote , La Graciosa y sobre todo Fuerteventura, con sus inmensas playas.

En nuestras costas abundan los charcos de los que te hablé en el capítulo 10.

Hay charcos que se llenan o vacían según la marea esté alta o baja. También hay momentos en que las mareas son excepcionalmente altas. Esto sucede cuando La Tierra, La Luna y el Sol están alineados. Este fenómeno se acentúa en los momentos en que La Luna se encuentra más cerca de la Tierra y aumenta la atracción gravitatoria.

Esto explica que hay charcos que se llenan o vacían regularmente y otros que sólo se llenan con las mareas vivas. El agua allí depositada se evapora por efecto del sol y el viento, quedando en el fondo sólo pequeños cristales de sal. Desde niños hemos visto este fenómeno con naturalidad: la sal acumulada en el fondo de lo que fue un charco, ahora seco.

Hay noticias de salinas en Canarias desde el siglo XVI; salinas construidas aprovechando los desniveles naturales. Y en el siglo XVII ya se construyeron salinas sobre roca. Posteriormente las hicieron tal y como las conocemos ahora.

El agua de mar entra en una especie de piscinas poco profundas que se comunican entre sí; va pasando de una a otra y evaporándose. Al final, ya sin agua se recoge y acumula formando pequeñas montañas. Esta sal se puede moler, para hacer los granos más uniformes y empaquetarla para su consumo como “sal gorda”, muy apreciada en nuestra cocina. La sal “fina” está mucho más molida y se emplea en la mesa, a la hora de comer.

La sal gruesa o gorda es la preferida y la más valorada en la elaboración de mojos, para “arrugar” papas y para cualquier guiso. Ha servido también durante siglos para conservar el pescado, cuando no existía la refrigeración ni la congelación. También es muy típico de la cocina canaria el pescado salado, un manjar algo escaso debido a su precio, en nada comparable al pescado congelado, ni al fresco.

Contenido relacionados:

Capítulo 4: Mojos canarios

Capítulo 10: Piscinas, charcones, charcos y charquitos

Capítulo 15: Menú de Semana Santa

 

Capítulo completo de REGALO

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